Se la conoce mucho por ser parte de lo que podríamos llamar el Dúo Dinámico de la fotografía, pero su carrera la comenzó sola con su cámara, fotografiando a las grandes estrellas del rock vernáculo allá por los ´80. Desde esos tiempos hasta ahora Andy Cherniavsky (la mitad del estudio Rocca/Cherniavsky) no se privó de nada: retrató glamorosas imágenes del mundo de la moda, realizó sensuales y sorprendentes portfolios en Sábado Bus, pasó por el cine publicitario y hasta fue el epicentro de un programa de TV, como fue Fantasías, por Canal 13. De todas formas y a pesar de todas las fronteras que transgredió, sigue con su cámara en mano, porque "la fotografía nunca va a pasar a un segundo plano. La realidad me demuestra siempre ante cualquier duda que se me presente sobre mi profesión que la fotografía me eligió a mi y yo a ella!!!", cuenta entusiasmada. Recordando vuelve veinte años atrás y ve "música, rock nacional, escenarios, giras, fotos". Siempre las fotos. Tal vez porque -como ella misma dice- "era la forma en que podía participar con un arma tan fuerte como una guitarra u otro instrumento que nunca supe tocar", para defender los ideales de una sociedad que dejó huella en nuestra historia. Después de tantos años retratando gente reconocida en distintos ámbitos, tiene bien en claro que hay diferencias a la hora de ver posar una modelo y otra figura, pero ella se divierte: "Son desafíos que están muy bien, porque en todos los casos hay que generar una onda con el otro y sacarle lo mejor ". Con tantos logros y trabajos realizados, pareciera que todo está dicho en la carrera de esta enérgica mujer, pero ella no opina lo mismo. Sólo quiere "trabajar. Es lo que me mueve. Pero el trabajo puro, exento de arte o cualquier adjetivo. Me gusta trabajar, organizar, estar ocupada en lo que me interesa" Entonces reconoce: "Soy muy exigente conmigo. Mi virtud es la organización, tomarme todo como un desafío y disfrutar o sufrir por ello!! Soy muy tachadora, me gusta avanzar y pasar a lo próximo, necesito mucha actividad y adrenalina en el trabajo y en la vida, no me puedo quedar quieta". Y ni bien terminó estas palabras, volvió a mirar por el curioso ojo de la cámara.
Alejandra Waisblat para Revista Habitus