La ambición desmedida y la codicia nos llevan inevitablemente a la soledad. Nos encierran en la búsqueda permanente del beneficio propio sin pensar en los demás. Y es en este mundo en el que se sumerge Moliere, dando vida a un clásico de todos los tiempos: "El avaro". En una versión muy particular, con una mirada divertida y original, Alberto Madín propone al público asomarse a la vida de este personaje, que descuida sus afectos más cercanos por obtener más y más fortuna. Este Avaro no disfruta, no sonríe, no comparte. Y sólo logra, a través del grotesco, el rechazo de su corte, de sus hijos, de sus sirvientes. En tono de ironía y de humor, este texto adaptado sorprende al público y lo invita a divertirse con precisas actuaciones, coloridos trajes y un ritmo que no da tiempo a distraerse. Moliere afirmaba: “La regla de oro, por sobre todas las cosas, es Divertir…” Y es lo que hace este Avaro, sin lugar a dudas.